Ermita San Cristóbal
Hay pocos antecedentes sobre el inicio del culto a Son Cristóbal en su Ermita, y el por qué de la ubicación de la misma en el cerro que lleva su nombre. Situada esta Ermita en la cúspide del cerro, goza de una visualidad excepcional divisándose desde allí gran parte de la llanura manchega.
Según las Relaciones Topográficas de Felipe II, en el año 1575, ya existía la Ermita de San Cristóbal, y el Catastro del Marqués de la Ensenada de 1756, nos dice la existencia de dicha Ermita con santero.
Esta pequeña Ermita, que tiene adosadas dos habitaciones, una a cada extremo; se utiliza una para cocina y la otra se supone que fuera para cuadra de las caballerías. Siempre ha tenido un acceso muy abrupto y escabroso, sobre todo, en su tramo final de subida al cerro, por las asperezas de la sierra, por un senda de herraduras, que solo se podía subir y bajar andando; por lo que no es difícil imaginar que haya estado siempre en estado de deterioro por las dificultades que entrañaba subir materiales y el agua imprescindibles para sus reparaciones y mantenimiento, este deterioro vino a culminarse en los años de la guerra civil española cuando fue desmantelada y destruida la Imagen de San Cristóbal; pero una vez pasada esta contienda, La Hermandad de la Soledad y Vera-Cruz adquiere una Imagen nueva del Santo y, por segunda vez, se hace cargo de su reconstrucción, participando en ella todos los cofrades que aportaron su trabajo y sacrificio, recuperando así, en el año 1941, tras unos años de forzado abandono, una de las tradiciones más ancestrales de nuestro pueblo: La de subir allí a comerse el hornazo.
Llegamos al año 1982, cuando por el paso del tiempo, la Ermita se halla en un estado ruinoso, de semiabandono. Es de nuevo la Hermandad de los "blancos" y gracias a la valiosa aportación económica del pueblo de Villarrubia de los Ojos la que se encarga de una nueva reconstrucción. Se hacen notables y significativas remodelaciones como la sustitución del sistema abovedado que la cubría por el adintelado actual; el hundimiento del viejo campanario y la construcción de una nueva torre; dejando la Ermita tal y como se encuentra actualmente.
Se ignora de cuando data la tradición de subir allí a comerse el característico hornazo. Ya en el año 1884, el 2 de Mayo se hacían Vísperas, y el 3 de Mayo función religiosa con sermón delante del Santo, en su Ermita, y al finalizar la función se repartía entre los asistentes el característico "bateo" (una fanega de candeal tostado). Lo cierto es que llegada la Cruz de Mayo, en nuestro pueblo es tradicional el hornazo, que como es sabido está realizado con masa de pan endulzado y el huevo puesto encima sujetado con una cruz de la misma masa, todo cocido al horno.
Es una fiesta en la que participan pequeños y mayores, es decir, de todas las edades, que se venia celebrando desde tiempo inmemorial el día 3 de Mayo, habiéndose trasladado su celebración al primer domingo de este mes, para que pueda participar todo aquel que lo desee. Siempre, desde muy temprano, la chiquillería y la gente joven y algunas personas mayores se desplazan hasta allí andando. Pero, ya desde hace unos años se puede llegar a la Ermita de San Cristóbal en coche, merced al camino hecho por la vaguada de "Joseperas", y así, ciertas personas que por su naturaleza de avanzada edad, o que por cualquier impedimento les era dificultoso subir por su pie, ahora pueden hacerlo con cierta comodidad. La gente llega con sus viandas y se va situando alrededor de la Ermita para comerse allí el referido hornazo.
Mediada la mañana, se saca al Santo en procesión hasta el Altar, ornamentado con tomillo y romero, habilitado para la celebración de la Santa Misa. Finalizado el acto religioso, se subasta un gran hornaza y una pequeña estatua de la imagen de San Cristóbal. Después el Santo vuelve a la Ermita, igualmente en procesión, y al llegar a la puerta queda expuesto mientras dura el reparto del popular "bateo".
Desde el año 1986, la Hermandad y Cofradía de la Soledad y Vera-Cruz, que le da culto a San Cristóbal, viene organizando una serie de actos culturales en honor del Santo que, en un principio, aunque se le llamaba semana cultural, sólo era el fin de semana más próximo al día 10 de julio, festividad de San Cristóbal, patrón de los conductores. Por la tarde de ese mismo Sábado, tenia lugar la bajada de la Imagen del Santo, andando y a hombros llegando en procesión a la Iglesia de la Soledad, donde permanecía hasta el día siguiente, Domingo. Esta celebración de la festividad de San Cristóbal, desde el año 1991, se ha prolongado a una semana completa de actos culturales, comenzando ahora con la bajada del Santo el Sábado anterior a la festividad, con el fin de que el día 10 de julio lo pase entre sus fieles, finalizando la semana el domingo siguiente en que a las 10 de la mañana es celebrada una Solemne Función Religiosa (en acción de gracias) y acto seguido, con el Santo en la puerta del Templo se inicia la bendición de todos los vehículos que desfilan en su presencia. A continuación, y en coche descubierto preparado al efecto, el Santo es llevado a su Ermita, formándose una larga caravana de automóviles detrás de él que culmina en lo alto del cerro, pasando allí los vehículos también por delante de la puerta de la Ermita.
Fabián Martínez Redondo